Los problemas medioambientales

 Los problemas medioambientales: deforestación; erosión, salinización y pérdidad de fertilidad del suelo; escasez de agua; crecimiento de la población; aumento del impacto per cápita; abuso de la caza; pesca excesiva; introducción de nuevas especies que afectan a las autóctonas y, más recientemente, el cambio climático, la concentración de productos químicos tóxicos en el medio ambiente, la escasez de fuentes de energía y el agotamiento de la capacidad fotosintética de la tierra, ocasionan en los casos extremos, migraciones, guerrras u otros efectos que alteran el modo de vida previo.

Existe un problema medioambiental cuando el entorno natural de un grupo humano presenta carencias para seguir abasteciendo normalmente sus necesidades. Estos problemas se han presentado en distintas épocas ocasionado, en los casos extremos, migraciones, guerras u otras consecuencias que afectaron los modos de vida previos.
Jared Diamond, geógrafo y ambientalista norteamericano, identifica ocho situaciones ambientales cuyo deterioro, principalmente por acción humana, ha afectado a sociedades del pasado son ocho: “deforestación y destrucción del hábitat, problemas del suelo (erosión, salinización y pérdida de fertilidad del suelo), problemas de gestión del agua, abuso de la caza, pesca excesiva, consecuencias de la introducción de nuevas especies sobre las especies autóctonas, crecimiento de la población humana y aumento del impacto per cápita de las personas”: Recientemente, se han incrementado otras cuatro nuevas: “…el cambio climático producido por el ser humano, la concentración de productos químicos tóxicos en el medio ambiente, la escasez de fuentes de energía y el agotamiento de la capacidad fotosintética de la tierra por el ser humano” .
Estas situaciones, aisladas o en forma concurrente, afectan a los grupos humanos diferenciadamente, según la intensidad del problema y la respuesta dada por la población. Las ocho situaciones que han afectado tradicionalmente a las sociedades, suelen tener un efecto espacial más localizado; mientras que las causas modernas afectan globalmente a la humanidad.
Comentaremos brevemente en qué consisten los principales problemas en la actualidad, los que no ser adecuadamente atendidos en sus reales causas, modificarán sustancialmente la forma de vida de la sociedad afectada.

Deforestación.
Es el proceso de destrucción de áreas forestales por talas o quemas, normalmente provocado por el hombre. “Más de la mitad de la extensión del bosque natural del mundo ya se ha alterado para destinarla a otros usos, y si se mantienen las tasas anuales de conversión, la cuarta parte de los bosques que quedan en la actualidad acabarán destinados también a otros usos en el próximo medio siglo” . La deforestación significa, principalmente, pérdida de hábitat para muchas poblaciones humanas y especies animales y vegetales, desabastecimiento de madera, menor capacidad de fijación de dióxido de carbono (CO2) y erosión del suelo. El vídeo “Proyecto Perú Bosques” de USAID, muestra un caso de respuesta a la deforestación en el Perú. https://www.youtube.com/watch?v=8cDj4uhkxYY

Problemas del suelo.
Originados por la erosión o desgaste del suelo que, al eliminar la capa protectora de vegetación, aceleran la pérdida de fertilidad de la tierra. Son producidos por procesos naturales o por acción humana (agricultura). Otra causa por la que la tierra pierde fertilidad es la salinización, proceso de acumulación de sales en el suelo que puede darse en forma natural o por acción humana, normalmente asociada al riego. El siguiente video https://www.youtube.com/watch?v=ZNJe6hrdL3M muestra los distintos tipos de erosión, recreados en laboratorio.
Crecimiento de la población humana.
En solo 200 años la población del planeta ha pasado de 1000 a 6000 millones, estimándose que en los primeros 50 años del siglo XXI se incrementará en 3600 millones adicionales, alcanzando la cifra de 9600 millones de habitantes. Aún no sabemos con certeza si este crecimiento se estabilizará en algún momento, ni en qué magnitud de población, ni cuándo ocurrirá. Y, mientras aumenta, su peso continuará presionado sobre los recursos de un único planeta Tierra, con límites en su extensión, en su capacidad de tierras cultivables y de agua disponible.

Aumento del impacto per cápita de las personas.
El ser humano afecta al medio ambiente más que por su número, por su consumo y por los residuos que deja. Esta doble incidencia, si bien muy disímil dependiendo de la región de la que se trate, tiene en conjunto una tendencia creciente por el efecto demostración que, sobre el tipo de consumo de los países en proceso de desarrollo, tiene el de los países desarrollados. También por las migraciones de los países subdesarrollados que, sea por atracción o fugando de problemas en sus realidades locales, provocan que cada vez más personas accedan al nivel de consumo de las áreas desarrolladas del mundo. Hay consenso que los recursos del planeta no podrían abastecer una demanda generalizada similar a la del primer mundo, ni la naturaleza resistir el tipo de degradación que le impondrían los residuos que el hombre emita. También, en lo difícil que es reducir los niveles de consumo a los que la población se ha acostumbrado. El aumento del consumo per cápita es pues uno de los más acuciantes y difíciles problemas de resolver.

Cambio climático producido por el ser humano.
En la comunidad científica ya existe consenso que los gases que emitimos y escapan a la atmósfera la afectan, sea por que deterioran la capa de ozono o porque producen un efecto invernadero al retener la luz solar, dando lugar al calentamiento del planeta. Los principales gases responsables del efecto invernadero son, el dióxido de carbono, generado por los combustibles fósiles que quemamos en cada vez mayor cantidad a partir de la Revolución Industrial, y el metano resultante de la fermentación en los intestinos de los rumiantes, incrementado por las necesidades crecientes de la alimentación humana. El calentamiento global, por sus efectos a corto plazo en la vida de los seres humanos, ha concentrado la atención de gobiernos e instituciones internacionales, haciendo pasar a un segundo plano a otros factores que también afectan al medio ambiente.

Gestión del agua.
La vida no es posible sin agua, sea para el consumo humano o para su empleo en la agricultura, y más recientemente, para usos industriales o de generación de energía. Su demanda se ha ido incrementando al ritmo del crecimiento de la población humana y de las nuevas aplicaciones. El agua dulce es solo el 2.5% del agua de la Tierra, por lo que su gestión eficaz es fundamental, especialmente en áreas en las que escasea. En el pasado, su falta ha sido causa de la desaparición de culturas. Ya se especula sobre que en el próximo futuro puede ser una de las causas de conflicto por su acceso y disposición.

Concentración de productos químicos tóxicos en el medio ambiente.
La industria manufacturera, en particular la química, de espectacular expansión el siglo pasado, vierte productos químicos tóxicos al aire, al suelo y al agua con graves efectos en la salud y vida humana, así como en la flora y fauna. Muchos de estos elementos, además, por descomponerse a un ritmo muy lento o no descomponerse, prolongan sus nocivos efectos. Así, a través del aire que respiramos o de la comida que ingerimos, imperceptiblemente, vamos incorporando elementos dañinos a nuestra salud. (CONTAMINACIÓN AMBIENTAL EN EL PERÚ- https://www.youtube.com/watch?v=Or5ujM8QiJg)

Escasez de fuentes de energía.
La forma de vida moderna se sustenta en el uso creciente de energía, principalmente de la derivada de los combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas natural. El exponencial crecimiento de su demanda hace previsible el agotamiento de sus fuentes, por lo menos las de más fácil y económico acceso, con la consecuencia del necesario cambio en los niveles y forma de vida de la humanidad si no se encuentran fuentes de energía alternativas. El siguiente cuadro de REPSOL, nos orienta sobre las reservas, la producción y el consumo del petróleo en el mundo, principal elemento proveedor de energía.

Agotamiento de la capacidad fotosintética de la tierra por el ser humano.
La fotosíntesis es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica en la vegetación, utilizando la energía solar para su desarrollo en determinadas condiciones de calor y agua. Si bien la luz solar la podemos considerar como infinita, no podemos decir lo mismo de los espacios terrestres donde la fotosíntesis puede darse. Diamond menciona un primer cálculo, realizado en 1986, sobre el techo fotosintético de la Tierra que estimaba que los “seres humanos utilizaban, desviaban o derrochaban alrededor de la mitad de la capacidad fotosintética de la Tierra”. El tiempo transcurrido y la creciente demanda de espacios por el simple crecimiento demográfico, hace que pronostique que para mediados del siglo XXI “la mayor parte de la energía irradiada por la luz solar se utilizará para fines humanos, y quedará muy poca para sustentar el crecimiento de las comunidades vegetales naturales como los bosques”, planteando un enorme desafío para las condiciones de habitabilidad futura del planeta.
Finalmente, el abuso de la caza, la pesca excesiva, y la introducción de nuevas especies sobre las especies autóctonas, inciden en la pérdida de la diversidad de la naturaleza y en la interrupción de la cadena ecológica, afectando el medio ambiente. La importancia de la cadena ecológica llevó al Papa Francisco a manifestar en su última encíclica: “Posiblemente nos inquieta saber de la extinción de un mamífero o de un ave, por su mayor visibilidad. Pero para el buen funcionamiento de los ecosistemas también son necesarios los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos. Algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol crítico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar” . Un ejemplo de cómo afecta la desaparición de una especie, es la preocupación que hoy existe por la disminución de la cantidad de abejas y su rol en la polinización de las flores; su extinción genera un riesgo para la supervivencia de la humanidad al interrumpir la cadena ecológica.

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